CAÍN DE SARAMAGO de Teatro Arbolé
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PROGRAMACIÓN TEATRO ARBOLÉ

Teatro para todos los públicos

CAÍN DE SARAMAGO de Teatro Arbolé

Teatro Arbolé

SEPTIEMBRE, Viernes 13 y Sábado 14, lugar a determinar

Público joven y adulto

Para el público juvenil y adulto un espectáculo de Teatro Arbolé dirigido y adaptado por Iñaqui Juárez en nuestro 40 aniversario.

131 muñecos, 6 actores titiriteros y dos ovejas.

El estreno de "CAÍN DE SARAMAGO”, para público juvenil y adulto, inaugurará la nueva temporada del Teatro Arbolé en el 40 aniversario su compañía, una obra adaptada y dirigida por Iñaqui Juárez, con su personal sello artístico, y con la producción de Teatro Arbolé, que ha contado para su puesta en escena con colaboradores de excepción. 

Teatro Arbolé acomete uno de sus proyectos más deseados desde hace años para celebrar su cuarenta cumpleaños (1979-2019), la adaptación de la novela de José Saramago: “Caín”, una producción de teatro de títeres y actores de gran formato.

131 muñecos, que dan vida a los personas del Antiguo Testamento, 6 actores titiriteros y dos ovejas son los personajes de este “Caín de Saramago”. Todos ellos de la mano de Iñaqui Juárez y con la sabiduría del Premio Nobel de Literatura José Saramago, que también tendrá una réplica en muñeco.

Se trata de una obra muy especial que pretende desarrollar toda la experiencia acumulada durante estos años en el mundo del títere y del teatro. Una producción que cuenta con actores y títeres y que pretende aportar la visión titiritera al teatro contemporáneo. Elegir el texto de José Saramago es asumir un riesgo importante, pero a la vez es un aliciente.

“CAÍN” DE SARAMAGO
Adaptación de Iñaqui Juárez de la novela “Caín” del Premio Nobel de Literatura, José Saramago. Solo con ojear la novela, lo primero que llama la atención es la falta de signos de puntuación. Los párrafos son muy largos y sin pausas, se mezclan intervenciones del narrador con los diálogos o pensamientos de los personajes. Todo se narra sin pausas gramaticales, el texto surge a borbotones e inunda la novela de toda clase de sucesos extraordinarios, de una manera que deja al lector sin aliento. 

Este alarde literario no esconde la inmensa teatralidad del texto. Al igual que Cervantes en la segunda parte de El Quijote, Saramago encadena una escena tras otra. No importa que no tenga una continuidad temporal, que Caín viaje hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Da igual. La historia tiene coherencia por el devenir del protagonista y la relación con su creador.

DRAMATURGIA
En el mundo, el supremo hacedor está en lo alto. Con no demasiada gana, sigue haciendo hombres, muñecos que va terminando y arrojando al mundo, abandonándolos a su libre albedrío.  Abajo, un inmenso montón de muñecos, la humanidad creada, se amontona a sus pies. Caín acaba de matar a su hermano y se enfrenta a Dios.

El paso del tiempo es caprichoso para Caín. El polvo y el viento le hacen dar saltos adelante y atrás en la línea temporal. El pasado es lo que ocurre en escena y el presente se confunde con un presente futuro. El tiempo pasa de otra manera en este devenir de Caín.

Las historias conocidas, esas que se narran en el Antiguo Testamento, son contadas y vividas por los muñecos. La exageración, la falta de límites, el juego simbólico… son elementos inherentes a ambos, que comparten su fondo y su forma, y cuyo sangriento contenido es minimizado por la acción de los peleles, simples objetos en la mano de un manipulador.

Pero Saramago, que se hace presente en la representación en forma de títere, se adentra en otras consideraciones. Caín es su Caín, un personaje marcado por Dios que se rebela contra él, alguien que no acepta a ese Dios ni su obra, ni sus acciones. Su voz está presente en la de los actores. Al contrario que los muñecos, su discurso es real y su opinión surge de la vida. Los muñecos no interpretan lo que pasa, son testigos de lo que sucede en la literalidad tan cruel y sangrienta de los textos antiguos.

LA ACCIÓN
La acción se desarrolla en distintos planos.

DIOS
La superioridad del creador, del ser supremo que, desde su atalaya, hace ostensible su poder sobre su creación sin hacer concesiones ni a la justicia ni a la equidad, con la impunidad que da el no tener que dar cuentas a nadie.

LOS TÍTERES
A los títeres les corresponde representar las historias ya sabidas, tan sabidas que no hay que entrar en detalles. Lo que importa es la acción, lo qué importan son los hechos. Nada más adecuado que el lenguaje titiritero para representar acciones desaforadas, hipérboles constantes, pasajes macabros y truculentos que se convierten en divertidos juegos escénicos representados por muñecos.

EL EQUIPO ACTORAL
Y Caín, el Caín de Saramago, siempre dispuesto a hacer lo que nadie hace, cuestionar a Dios. Caín es el ser humano, pero no el del Antiguo Testamento; es el ser humano de hoy, con un bagaje humanista de siglos, con un razonamiento independiente e insumiso. Se expresa libremente, entra en polémicas constantemente y, como Saramago, no teme a las palabras. Este es el plano de los actores.

Adaptación y dirección: Iñaqui Juárez.  Titiriteros: Azucena Roda,  Pablo Girón y Julia Juárez.  Actores: Pedro Rebollo (Caín), Jaime Ocaña (Dios) e  Inmaculada Oliver (Lilith). Diseño de vestuario: María José Montón. Realización de vestuario: Paz Escuín. Iluminación: Julio Sebastián. Diseños: María José Montón / Julia Juárez. Escenografía: Iñaqui Juárez. Construcción muñecos: Teatro Arbolé. Producción Ejecutiva: Esteban Villarrocha. Producción: María José Montón. Gestión: Lidia Becana. Comunicación y Prensa: Ana Rioja. Distribución: Pilar Pardo. Ayudante escenografía y construcción: Isabella Loredana. Fotografía: Luis Simón Aranda. Video: Francisco de Miguel.