Texto: Iñaqui Juárez y Julia Juárez
Dirección: Iñaqui Juárez
Titiritera: Julia Juárez
Ayudante de dirección: Azucena Roda
Diseño de escenografía y muñecos: Julia Juárez
Construcción de muñecos: María José Montón y Julia Juárez
Diseño de vestuario: Julia Juárez
Música: Óscar Carreras
Iluminación: Julio Sebastián
Técnica en gira y sonido: Luna Gay
Producción: María José Montón y Pablo Girón
Administración: Lidia Becana
Distribución: Pilar Pardo
Fotos y vídeo: Ainhoa Duce y Noelia Marín
Redes: Tuchi
El de nuestra gota no es un viaje, son dos. Por un lado, el viaje físico y natural del propio ciclo del agua, sus diversos estados, su utilidad, su necesidad, su camino, su existencia como vapor en las nubes, su caída en forma de lluvia, su paso por los ríos y su llegada al mar. En resumen, todos esos procesos naturales que rodean el viaje sin fin de una gotita de agua.
Por otro lado, este viaje, es también un viaje poético. La nuestra no es una gota cualquiera, es una lágrima, por tanto, una gotita que surge de la emoción, que viene directamente del corazón. Una gotita tan especial no se conforma y revoluciona a todos los personajes con los que se encuentra.
Impulsada por los propios niños se pierde en el aire, hasta que es encontrada por su padre el viento que la teje para formar una nube. Viaja por el aire, junto con otras nubes y llueve, y moja campos y desiertos, hasta llegar al río… ¿y después al mar? No, nuestra gota, seguida por las demás se niega a llegar al mar. La Tortuga, la Ballena y el Cangrejo no saben lo que pasa. Sin embargo, finalmente, nuestra gota y las demás aventureras fluyen hasta el mar, y desde allí vuelve al ojo de la titiritera del que ha salido, pero, de nuevo impulsada por los niños, torna a comenzar su viaje en un ciclo sin fin.
Citaremos aquí a Jacques Cousteau que dijo «Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo».